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Poemas de Mahfúd Massís

9 Mar

En el programa 95 se escuchan poemas de Mahfúd Massís,

Mahfúd fue un poeta chileno de origen palestino que vivió el exilio durante la dictadura militar . Sus versos, cargados de un fuerte espíritu revolucionario y un extraño simbolismo, transmiten un sentimiento oscuro y angustiado que nos remite a ciertos crípticos textos bíblicos así como a la belleza oracular de los textos heraclitianos.


Mahfud y Lukó

Poema de las manos muertas    

Toma mi mano, este hueso que estará un día podrido.
Apriétala, ponla sobre tu corazón mientras dura la noche.
Con ella escribo esta estrofa muerta, reviento una mariposa cada mañana.
Con ella te digo adiós, pájaro viejo.
Mira mis manos. Sólo así comprenderás mi tristeza.
Si te rompieran el corazón, si te comieran el cerebro, tendrías estas mismas manos
coronadas de aire invisible, de pámpanos muertos. Con ellas beberías
la sopa enlutada del invierno, rodeado de escarabajos y de hijos.

Perro nuestro que estás en los cielos, ¡defiéndeme estas manos !
Que no se cubran de gusanos sino en la hora
en que los hurones levantan sus patas al tardecer, otras
manos escriban : “fue un extraño salvaje en la tierra”.

Encontrarás mi mano sobre el velador alguna noche,
rodeada de carbón, incapaz de abrazar tu cintura,
agarrando la sombra, el tabaco
del cigarro funeral en el viento. En mi rostro -despiadado y distante-
hallarás sólo una pagoda de hueso, el resto
de una verdad enterrada.

 

(Del “Libro de los astros apagados” Chile 1965 )

 

 

 

 

CARTA A LUKÓ DESDE EL ASERRADERO

AMOR mío, mientras duermes sola, solitaria en puerto Aysén,
fumo este oscuro tabaco a tu memoria,
mordiendo mi pipa, como si fuera el dedo de Dios,
aterido, colgado del charqui de la lengua.

El mundo tiene una joroba lejos de ti,
y todo me miran
como locos estorninos,
como el endemoniado en medio de la tormenta.

Lejos de tí ¡qué cielo de ratones!
¡Que año sin enero, qué ángel sin leña en la edad fría!
Y si pregunto a los transeúntes por tus ojos claros,
escucho solo el trueno de la soledad, el toro negro.

Soy entonces un estropajo que mira la luna,
un ave
que desciende sobre tu rostro
o simplemente
un cuervo arrugado, como este firmamento con cara de viejo,
detenido en el ocaso como una flor podrida
y que mueve su paleta en el garbanzo quemado.

 

Expedición al tiempo

Lo despistado, lo roto, me sigue detrás como un caballo muerto. Lo que cayó en el paño de las indecisiones, el agua terca, y quedó tirado en el camino.
En este vaso con un perro adentro, y que bebo solitario en esta noche, frente a resoluciones quemadas, a un ángel como si fuese de hueso, penetro otra vez en mí, desciendo en un largo viaje,
oliendo el camino, fumándome el tabaco del alma,o interrogando al enano que vive a espaldas de mi rostro.

Pero hay una piel negra, un tiempo de labio leporino, algo rasgado y esencial entre esta muerte de ahora y el candado seco de otras floraciones. Partieron los días, como golondrinas de arena, o la amante de tristes ojos, y cuanto intenté rescatar está como cuero tendido. Yo te recuerdo atravesada por la jabalina del tiempo.
¡Qué largo andar ! ¡Qué largo viaje para este día !
Abarcabas el espacio negro, acariciabas el hocico de las horas, y yo, tenaz, ardiente, miserable, retrotrayendo un azar temible, un velo despedazado en el estupor pretérito,
pero lejano, irremediable, como una nube entre la pierna abierta.

Nocturno del piano

El piano, con su quijada negra, con sus dientes blancos cruzados de gusanos, canta como un papa melancólico. Sus notas caen como los huevos del esturión muerto sobre mi corazón en esta noche.
Mata al demonio del piano, amiga mía, ahoga en su vientre la furia escarlata. Rompe su levita de caballero velado ; pero déjame solo, ahorcado en la cama.
El virrey baila el tango mientras lloramos, agita sus orejas como toneles, evocando a Francisca, a Leonor, a otras luces devoradoras, (doblando un pliego de su carne, realizando hechizos sobre el fuego), pero el piano, mi niña, resuena imperial, desierto, triunfando siempre de la fatiga, en tanto el virrey ríe, quimérico y hostil, mostrando su halcón de oro.
Mata al demonio del piano, amiga mía; escucha cómo resbala sobre los gladiolos, rompiendo los sacos de la memoria, antiguas sombras, y vacila como hembra preñada encendiendo un candil, una muerte nueva en el ciervo blanco del pecho, una segundo vida que desconozco, y que rechazo
como la horma negra a la nube.

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La Siesta de los Kamikazes

12 Feb

reproducir La Siesta de los Kamikazes

 

COMIENZAN LAS CLASES.

LOS ALUMNOS NUEVOS NO ENTIENDEN NADA.

LOS ALUMNOS VIEJOS SOMOS KAMIKAZES Y NOS DORMIMOS UNA SIESTA

EL MAESTRO SACA LA GOMERA Y APUNTA (EN EL GAMULÁN LLEVA TUERCAS OXIDADAS DEL CONURBANO EMBEBIDAS EN BACILOs DE KOCH) PERO TIRA A ERRAR (O TAL VEZ LE TIEMBLA DEMASIADO EL PULSO).

PERO INSISTE  INSISTE  INSISTE CON EL TEMA

Y TRATA DE ENSEÑARNOS:

TENEMOS QUE APRENDER A DESCANSAR

TENEMOS QUE APRENDER A DESPERTARNOS.

 

SUENAN POEMAS DE LILIANA ANCALO, LA VOZ DE MOIRA MILLÁN Y CANCIONES DE EZEQUIEL BORRA Y ELIA FLETA.

 

reproducir La Siesta de los Kamikazes_ledn 94.

descargar La Siesta de Los Kamikazes_ledn 94

 

Javier Mascaro.

11 May
Javier Mascaro
Javier Mascaro

En esta Escuela de Nadie he sufrido muchísimo (recuerdo, sin ir más lejos, al maestro Nadie quebrándome una pierna de un fierrazo en el programa 5 o 6). Pero también hubo cosas maravillosas: conocer la poesía de Javier Mascaro, por ejemplo.

En el programa 83 leo algo suyo. Escuchen si gustan o entren aquí:
Javier Mascaro Poesía.
Javier Mascaro en el Face.
 
 
77922245-28
 
La verdad 
no entiendo a espineta y a los redondos
No entiendo las aceitunas ni el roquefort
Nunca entiendo las poesías

Yo lo que entiendo es el sabor
la perspicacia
de mojar el pan en el tuco
o en el jugo de la ensalada 
y en el medio de esos placeres mirar para arriba y agradecerle a mi dios (que es una mujer gorda y canosa comiéndose un sanguche de salame en una banqueta) el buen gusto en la creación.
  
Cuando se voló el techo.
Mi casa era una casa común con paredes, piso y techo. En un costado una cocina, y más o menos por atrás un baño. Mi familia era una familia común con hermanos, padres y perros. En un costado una mamá en una cocina y más o menos por atrás un papá en una tele.Mi hermana con un teléfono, mi hermano con un teclado, mamá con la cuchara y papá con el control remoto.Cada uno con sus cosas, cada cosa con su dueño, cada dueño con cada cosa, cada cosa en su horario. Nada se mezclaba con nada, ni nadie con nadie, ni mamá con el galpón, ni papá con el delantal, porque había cosas que hacer o porque hacer siempre se hizo igual. Pero un día se nos voló el techo, y se cortó la luz. Entonces vimos que arriba había unas estrellas hermosas. Y nos acostamos y las miramos y nos juntamos bien porque hacía frío. Y descubrimos como era cada uno. Y jugamos al dominó y al tuti fruti. Y cuando vino la luz ni la prendimos. Y cuando vino el techo no lo quisimos. (lo trajo un vecino) Y me parece que mi hermana escondió la tele en un cajón y mamá convirtió la computadora en una olla. Por eso con mi hermano hicimos un guiso, y papá lavó los platos. Y entonces se empezó a mezclar todo, y así todo desordenado nos dimos cuenta que todos éramos más lindos. Y a veces no encontrábamos las medias, ni los vasos, pero encontrábamos las caras con más dientes y las espaldas con más abrazos. Yo vi que mi papá tenía la parte de adelante de la cara, porque con la tele no se le veía. Y había un montón de canciones en el lavadero que nunca habíamos cantado. Agarramos primero las más aburridas y después las más bellas y las trajimos más cerca de la cama para cantar mirando las estrellas.

Poemas de Marisa do Brito Barrote

18 Mar

Marisa do Brito Barrote

Marisa do Brito Barrote

En el programa 76 (que pueden escuchar en las radios estos días, descargarlo de Farco o de acá a la izquierda donde dice Tercera Temporada) se escuchan algunos poemas de Marisa do Brito Barrote. Aquí van esos y otros más.

 
 
 
Filtro para cosechar un furor
 
Planta
una duda verde
una sé milla
en su negro
co razón
de humus.
Riega esa duda
como una sanguinaria
riégala con tuslá grimas
con sal viva
con flujos.
Ponla al rayo del silencio
a la luz de una maldición
al surtidor de vinagre
a la lustra aspira nada
a la sombra tuya
en tu puñado de aterra.
Huele el dulzor
de su néctar entrepierna
de su venus atrapamoscas.
Carda la tierra
del cardo amargo
Amarga el agua
con indignos mantras.
Mójala
con mentiras.
Sécala con tu sudor
como un papel de lluvia.
Bésala hasta que nazca
la fruta roja del furor
la fresa fría del enojo.
Y si tienes algún poder,
devórala.
 
Filtro para cazar materia poética
¡Ave!
la estudiosa
que cuenta títulos
y apila libros
como si fueran las monedas de Mc Pato.
¡Ave!
el rugbier
que atrona la mañana
con sus risotadas y su eructo de ajo.
¡Ave!
el dueño de hotel
su cabeza de cebolla
y el empapelado
que se despega
como un sticker de Barton Fink.
¡Ave!
la poeta envenenada
por el vapor del espiral
de su monólogo interno.
¡Ave!
la moza de la cajeta cosida
con hilo matambrero.
Ave yo,
que los sobrevuelo
gaviota
buscando poema
en el caracú
de sus desechos.
 
 
Filtro que ha de ser gritado para despertar marisas
Que
amanezca
de brisa
su acandado dominio.
Que
píen gorriones
su cubrecara de noni,
telagaña cancel de la noche.
Que tu ronquido
y sellado do
(pulido hasta el hartazgo
de piyamas)
sea barrote
en bostezados sones de marisa
y despuerte
tarareando
dominós y furias
para alegría de su nadies.
 
 
Filtro para consagrar un viaje al Poniente
Borgo
tres estragos
del Oeste farol del día
sin ocasión de terribles.
Digo,
Lenguo,
Pronuncio:
Rocas al trono de Atila
Mamaligas de niebla
Labios dacios de frío
Idioma gris del valaco…
Para poniente lugar
estas palabras magiares
negran miradas a lobos.
 
 
piedras
 
tengo la cabeza llena
de pensamientos de piedra
de ideas duras
como guijarros
que me impiden salir
a ver
la noche
 
 
Filtro que alejará crecientes litorales
………………………………………………….a Laurentina
 
Ya rará
gauchito
terrojo de andar
descal zo nidos
cuchillas y pinzas
De diente valdío
de galleta roca
que gira son y soles
silbando
del alba h acá
a la orilla blanda
de polen
…………….. ta lindo
Qué lindo ta el río.
 
 
Mural
 
Todo el día la busqué
por las galerías
Finalmente estaba
detrás de un mural
La madre que alza al niño
Llevaba en mi mano
un papel tissue todo llorado
y un manojo de florcitas de plástico
Las enganché como pude y le pedí
por mis chicos
para que me los cuide.
¿Cómo tanta humanidad cabe en un alhajero de madera?
Al día siguiente
todos mis hijos cayeron enfermos
como cae de la nube el granizo
Tuve que maltratarlos
con medicinas, vapores
y golpes en la espalda
Es verdad,
mi madre siempre me quiso
a su manera
nada
complaciente.
 
 
Campanadas
 
El reloj da tres campanadas
en el justo momento
en que atiendo el teléfono.
Me aturde con su tazón
de lágrimas
mi hermana
Y me dice: ¡Se murió!
¡Se murió mi madre!
Suenan las campanas de la misa
las campanas del cadalso
del oscuro
cantar
de las palas
en la tierra
el tan tan de las tapas de cemento
de los floreros de fundición
el crujido de los herrajes oxidados.
El reloj da seis campanadas
en el justo momento
en que abro la puerta.
Me recibe mi madre muerta
en camisón
y me dice: ¡Tarde!
 
 
Guardapolvos
 
Me los puso en la mano
como si fueran armaduras de papel
contra el olvido.
“Tomá. Es lo último que hago”.
Las mangas tenían un dobladillo
de esos que se hacen con paciencia.
Parecían farolitos de origami tableado.
Las nenas
como hadas
con sus guardapolvos de luna planchada.
Sus manos
como ángeles
diciéndonos adiós a todos.
Y yo me pincho los dedos
cada vez que su nombre
me abraza la tristeza.
 
 
Sed
Yo podría beber el agua
de todas las fuentes
saltar la valla
un ligustro
acercarme a la punta de la nervadura de la hoja
al grifo
estirar temblando
mi lengua
a la espera de la gota.
podría recorrer
las corrientes manantiales
las estelas oceánicas
la fuente de la juventud
ser agua danzante
un pez sin lata.
tomar de las acequias
donde rumorean vinos
o beber un trago largo rosado
como un flamenco que llega de la Iberia.
Prefiero
sin embargos
saciar mi sed
en el pozo mágico
de un beso.
 
 
 
Árbol de libros.
Marisa do Brito Barrote en Ediciona.com
 

Poemas de Melisa Machado

23 May

Lobo atado
Dame un vaso de agua de tu regazo de hielo,
cuídame de los dientes helados,
me despedaza esta flor que crece debajo de mi lengua

Tómame la carne sin confines,
este débil pulso
Protégeme de los surcos de hiel,
de mi verbo ácido

Yo,
que trencé mis muertos a mis cabellos
que me adormecí en su olor,
quiero volver a coser estas costuras

No quiero añorar más al hermano suelto,
lobo atado,
ovillado a mi cintura,
casi azul.

El lodo de la estirpe (fragmento)

1.

Yo remaría contigo hermano,
vuelta sobre ti sin muertos ni manzanas.
Con dedos de niño y migajas de pan
volcaría tu cuerpo sobre tierra blanda.
No habría oleada de piedra,
sólo tu piel lustrosa como lomo de perro
y las brillantes fauces mojadas.

2. 

Llevo la piel atada en jirones:
las raíces atascadas,
colgadas como una estola.
Uso el rostro marcado,
tengo suelto cada diente:
bailan en mi boca como un puñado de piedras.
Llevo la boca saturada por un vino exquisito,
brebaje rojo:
áspero rezumadero de mis tajos.
Labios abiertos más allá del grito.

Y aún no es bastante.

Dios levantó la piel de mis huesos,
dejó los pómulos ventilados,
las venas expuestas,
perseguidas por la sombra de una extrema delgadez.

El hierro quemó como plancha
y tuve olor a brasa y a carne asada al mediodía.
Fue la quema de todas mis edades.
Sepultada ante siglos de arena
cubrí los costurones con empastes de hierbas.
Acaricié hasta el hartazgo los duros bordes de las heridas.
Profané su obra en honor a mí.
Esculpí mi rostro para arrebatarme
después
ante el reflejo de sus ojos.
La piel se secó,
se estiró,
se volvió blanca.
Demasiado apremiante mi deseo quedó exhibido ante las bestias.
Recibí grito látigo fiera
Fuí desmesurada:
bruja inmóvil,
atroz maleficio de mis juegos.
Acabé metida en una hoguera
vuelta al revés
devorando uno a uno
los pequeños huesos de una rana.

3.

Alojaba un cachorro de hombre
enorme, sediento.

El cordón enroscado al cuello,
tres veces vuelto.

La bolsa tiró.
Fue botella volcada,
herida sin dolor como golpe que anestesia.

Alojaba un dios como pulga escondida:
bicho pequeño,
adorador del pliegue tibio.

Se dispersó el líquido por las junturas de las baldosas.
“Se me rompió algo”, dije.

Y después hubo fiebre, orejas moradas, bocas confusas.

Yo reinaba en la tierra:
soberana doméstica sentada a la proa del barco,
con velas blancas como sábanas,
rojas como sangre ida.

Y la cabeza del niño tenía plumas,
sedosas como sus pies aún sin uso.

Inmenso e inflado
el vientre era fuelle que escondía y lanzaba luz
hacia allá.

Una sibila erguida a mis pies tiró de mí,
lo alejó para que fuera.

Mordió mi corazón, me dejó insomne.

Alimenté la boca escondida del dios,
asperjé leche.

Acaso su nombre se hizo perfecto
como la punta de la flecha
o el calor de la piedra al sol.

Arropé su cuerpo como entraña.
Hice lugar fuera de mí.

bio/biblio:

Poeta, periodista, crítica de arte (Durazno, 19 de enero de 1966). Estudió Letras, Psicología, Comunicaciones. Fue editora y asistente de edición en diversos medios de prensa. Desde 1990 hasta la fecha escribió en El País Cultural, Qué pasa, Brecha y en las revistas Punto y aparte, Posdata,Tres, Arte y Diseño, Dossier Cultural, entre otros medios de prensa. Desde hace cinco años se desempeña como terapeuta corporal zen-shiatsu. Publicó Ritual de las Primicias (Ed. imaginarias, 1994), El lodo de la estirpe (artefato, 2005) y en varias antologías. Por su obra poética ha recibido diez premios y menciones en los concursos literarios de la IMM y del MEC. Este año (2007) ha sido seleccionada como jurado en el concurso anual de literatura de la IMM, en la categoría poesía.

Melisa Machado, blog

Melisa Machado en Las elecciones afectivas

Poemas de Néstor Mux

15 May


ANTE LA RADIOGRAFÍA DEL PIE DE NUESTRO HIJO

Ahora no recordamos si el pie entonces
pateó una piedra o cayó de un árbol mientras jugaba
para quedar ante nosotros aprisionado en esta radiografía.

A pesar de no ofrecer la consistencia de la carne adherida
uno imagina una hoja seca con sus nervaduras
pugnando por flotar en las sombras de la placa.

Porque en su vida real este pie deberá pisar
en medio del amor y la desdicha,
en medio de la plenitud de la tierra y del precipicio,
luego de haber llegado hasta la casa
del único amigo que le quede en el mundo.

Y habrá de caminar con los sueños y el aliento
que tenga para construir su propia historia
complicado en la historia de todos.

Este pie que continuará al mío
y empujará a ese otro pie que recomience
ya lejos de nosotros y del espacio breve
que ocupamos para comida del olvido.

Porque si bien la muerte y el tiempo
sólo respetarán nuestros huesos
uno no admite, mientras tanto, este recuerdo de mañana,
este simulacro pálido de la eternidad.

—————————————-

PERROS ATADOS

Es posible que ese perro atado ladre
a estrellas que lo aturden con señales
o aúlle a quienes lo dejaron vigilando,
para nadie, una casa abandonada.

Los vecinos se quejan porque no pueden dormir,
escuchar la radio o lustrar sus automóviles.

Mientras tanto yo le adivino colmillos azules
como el amor o la muerte y lo imagino altivo
como algunos hombres o como muchos perros.

Porque su sonido tiene algo de delicada insensatez
o de agonía, y ese sonido me acompaña y me persigue.
Porque su ladrido se impone por sobre las voces
desafinadas y rancias de la gente
mezcladas como al fondo de una olla.

Y porque es posible que yo esté atado también,
pero sin su convicción para ladrar y aullar
ahora que siento finalmente que me han dejado solo
vigilando una luz casi deshabitada.

————————————————
MUCHACHOS

La muchacha que pasa en bicicleta
es maravilla desprendida del verano.
Sus pies y su pelo vuelan.
Los ojos que sólo ven la calle de tierra
son pájaros extranjeros que vuelan también.

Y el partido de fútbol ahora se ha aquietado
porque sus muchachos callados, confundidos,
dejaron volar su corazón de pobres
detrás de ese aire ligero que se pierde.

——————————————-

Néstor Mux

LOS HUESOS DENTRO_Genoveva Arkaute

17 Abr

Cuatro hombres armados
vestidos de suburbio
custodian la clase de latín

Adentro las vocales
no se esconden
escanden como en misa.

El léxico en folleto contiene
con silencio de escándalo
los himnos del día

Los cirios de neón
requisan los cuadernos.

Se hace como si no se oyera
el tam tam de unos parches

Las paredes gritan silencio
y se caen de los papeles

Las musas sicilianas cantan con recelo
grandes cosas para los poderosos:
también el poeta tiene miedo

Cuatro hombres armados pasean
su bulto y su desprecio
Adentro hay miedo pero tienen
todos los huesos tensos tersos
por dentro
——————————————

Quizá no tendrías
que haberte ido a esa hora
temprana de la noche:
cuadras de diagonal
al aire de los caños
que dan el año nuevo
en pleno invierno.

Quedarte revisando
la lista de verbos
quizá –siempre la risa-
desarmar las carpetas
en franela furiosa
las hojas por el piso
y después juntar y repasar
los temas del parcial.

Entonces estarías, viejo,
entre nosotros
como todas esas fotos
que ganan el premio de la ausencia
extrañando a algún otro.

—————————————

Inocente el citroen
lleva la carpa
el farol las bolsas
la doctrina

Cuidado

en las rutas del sur los retenes
son manadas inestables
de hábitos secretos

No importa

dicen que la luna
es de pura arena
y el sol sale y se duerme en el mar

———————
Genoveva Arkaute.

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