“Quiero denunciar ante todos, público…” de Paco Urondo.

En el programa 64, Juan Gelman lee una denuncia de su amigo Paco Urondo, por unas cuantas cosas que le fueron robadas.

[audio http://archive.org/download/QuieroDenunciarAnteTodos_pacoUrondo/37-QuieroDenunciarAnteTodosPblico.mp3]

Paco Urondo, Juan Gelman y otro compañero

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Lo Imprevisto, de Conrado Nalé Roxlo

Lo Imprevisto

Señor, nunca me des lo que te pida.
Me encanta lo imprevisto, lo que baja
de tus rubias estrellas, que la vida
me presente de golpe la baraja
contra la que he de jugar.

Quiero el asombro
de ir silencioso por mi calle oscura,
sentir que me golpean en el hombro,
volverme, y ver la faz de la aventura

Quiero ignorar en dónde y de qué modo
encontraré la muerte. Sorprendida,
sepa el alma, a la vuelta de un recodo,
que un paso atrás se le quedó la vida.

Conrado Nalé Roxlo

 

Balada del boludo, de Isidoro Blaistein

imagen obtenida de occidente.com.ar

Para ilustrar la importancia del amor en el desarrollo de la ridiculez espiritual, escuchamos la Balada del boludo en el programa 56.

Se trata de un poema de Isidoro Blaistein, aquí en la voz de Gian Franco Pagliaro.

Balada del Boludo, de Isidoro Blaistein.

Olga Orozco_Con esta boca en este mundo

En el programa 55, se escucha la voz de Olga Orozco leyendo su célebre poema: Con esta boca en este mundo.

Aquí, gracias a Palabra Virtual, su voz y el texto completo.

Con esta boca en este mundo, Olga Orozco.

 

Felices los normales, de Roberto Fernández Retamar

Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

 

,
Roberto junto a Silvio (otro amiguito de Nadie)

 

 

Poemas del Consejo Académico, para la Oscuridad y la Luz.

EN LOS PROGRAMAS 31 Y 32 SE ESCUCHAN LAS VOCES DE RAFAEL ALBERTI Y NICOLÁS GUILLÉN, VIEJOS AMIGOS DEL MAESTRO NADIE Y MIEMBROS PERMANENTES DEL CONSEJO ACADÉMICO DE SU ESCUELA.


Los dos ángeles.

Ángel de luz, ardiendo,
¡oh, ven!, y con tu espada
incendia los abismos donde yace
mi subterráneo ángel de las nieblas.
¡Oh espadazo en las sombras! Chispas múltiples,
clavándose en mi cuerpo,
en mis alas sin plumas,
en lo que nadie ve, vida.
Me estás quemando vivo.
Vuela ya de mí, oscuro.
Luzbel de las canteras sin
auroras de los pozos sin agua
de las simas sin sueño,
ya carbón del espíritu, sol,luna.
Me duelen los cabellos
y las ansias. ¡Oh, quémame!
¡Más, más, sí, sí, más! ¡Quémame!
¡Quémalo, ángel de luz, custodio mío,
tú que andabas llorando por las nubes,
tú, sin mí, tú, por mí ángel frío de
polvo, ya sin gloria,
volcado en las tinieblas!
¡Quémalo, ángel de luz,
quémame y huye!

————————–Rafael Alberti


Pero que te pueda ver.

Si es que me quieres matar,
no esperes a que me duerma,
pues no podré despertar.
Muerto,
ay, muerto y también dormido,
no es ni morir ni soñar,
no es ni recuerdo no olvido.
Muerto,
ay, muerto y también dormido.

Mátame al amanecer,
o de noche, si tú quieres;
pero que te pueda ver
la mano;
pero que te pueda ver
las uñas;
pero que te pueda ver
los ojos,
pero que te pueda ver.

——————-Nicolás Guillén