Poemas de Sandra Cornejo

Sandra Cornejo, imagen obtenida de http://poetassigloveintiuno.blogspot.com
Sandra Cornejo,
imagen obtenida de http://poetassigloveintiuno.blogspot.com

EN EL PROGRAMA 86, SE ESCUCHAN ALGUNOS POEMAS DE SANDRA CORNEJO APARECIDOS EN SU ÚLTIMO LIBRO: BAJO LOS RÍOS DEL CIELO. Ediciones al margen, la plata 2014.

 
 
 
 
 
Un lago
 
Cuentan que la profundidad de un lago
es semejante a la altura
de las montañas que lo rodean.
Cada vez que observo
esa superficie
al ras de una breve playa
me conmueve este pensamiento.
Era un día de febrero
un día cálido, sin viento.
Carmen dormía.
Vos y yo caminábamos en el muelle
haciendo equilibrio
entre hierros atravesados
sobre un apoyo invisible.
No te animabas a zambullirte
el agua de un lago siempre es fría, casi helada–
yo apenas jugaba con los pies descalzos
en el oleaje.
Todo el mundo estaba ahí.
La cabaña a pocos metros
el silencio
y en la montaña
la presencia inalterable del fondo del lago.
 
A nuestra familia Quintana en Esquel
 
 
 
Alabanza
 
Por tres generaciones
que yo sepa–
las mujeres de mi familia
perdieron su cría.
Cuando esperaba a mi hijo pensaba en ello.
Comprendí que estaba marcada
que era posible tanto
la noche como el día
por eso
le hablaba a mi criatura
como quien en el buen clima siega el heno
y para el tiempo inclemente
prepara los enseres.
Sangré.
Sangrar no es buena cosa antes del parto.
Ahora
cuando mi hijo va y viene por los caminos del Señor
siento su presencia natural, como la lluvia o el ciruelo
pero hay un instante, en cada día,
que vislumbro el milagro
la diferencia–
y agradezco.
 
 
En el resquicio del invierno
 
En el resquicio del invierno
las brasas arden
ascuas del sol que permanece desnudo
sobre las tejas del hogar.
Alegría y dolor acampan
bajo un mismo cielo.
De cada reino, seres celestes,
cruzan hacia la Comarca.
Un orden cambia
pero la rosa mosqueta aún crece entre los espinos
y las yemas germinan en las araucarias.
Fiel a aquello que querían nuestras almas
la madurez arrebata a la tristeza
sus candelabros nocturnales.
De la mano de los alquimistas
como lobos helados
sin temor al silbido de las balas
regresamos.
 
 
Contextos
 
Una torre cilíndrica de hormigón.
Es lo primero que puede verse en la distancia.
Luego las casas precarias
los muros
y por fin
las rejas.
Después, el alambre de púa
la basura sobre el barro
y un poco más lejos
la villa
los carros
los perros flacos y sedientos.
Dentro
en un mundo parecido al nuestro
me aguardan
amigas de otra vida
reencontradas
no sé muy bien, todavía, por qué.
 
 
En Cösmiko
La defienden.
Es una antorcha que pasan
de mano en mano.
La refugian
como si de algo sirviera
o para alguien la cuidaran.
La contemplan.
En círculos
pintan sobre la pared
“nunca muere”.
 
Murciélagos de la medianoche
mutantes
migratorios.
 
Nos recuerdan lo que fuimos
lo que no habríamos sido
si no fuera por ella
la poesía.
 
Para  El rey de las criaturas La escuela de nadie
 
 
 
 
Fuente: Bajo los ríos del cielo, Sandra Cornejo, Ediciones Al Margen, La Plata, 2014.
 
Sandra Cornejo en Tuerto Rey
 
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