Desoladora y oscura, esta clase del maestro:

Ciegos por una semana, cada uno hizo lo que pudo.

Poco, en realidad.

Pero sobrevivimos.

Algunos terminan frente al televisor (sin verlo); otros, en un neuropsiquiátrico; otros, comiendo las migajas del amor.

Las fuerzas de seguridad intervienen… para eso están.

Oliverio Girondo le canta a la noche y Arturo Serrano al mar (un fragmento de su novela Adormecida por las nubes, de Editorial Parque Moebius).

Además, Sr Tomate y Charly García se dan una vuelta por el aula (la plaza oscura, húmeda y fría).

 Arturo Serrano

Editorial Parque Moebius

 

 

El maestro Nadie sigue tratando de enseñarnos algo sobrela Sabiduría.

Salvo Irene (acostumbrada a trabajar con lo que no tiene) lo único que conseguimos es dolor, vergüenza y la llegada de una semana oscurísima.

 Aparece un Dragón dorado en los poemas de Juan Rux, la música de El mató a un policía motorizado y Nina Simone y los consejos de Raúl González Tuñón.

 

 

 Por el camino del dragón dorado

 

inicio

Bajo el manto metalizado del desierto

una federación de niños guerreros

celebra la victoria de un nuevo cielo

plagado de estrellas rojas

y de lobos cachorros

estamos allí

para verlo

pese a los siglos

y a todo lo demás

supimos ser

un rayo de fuego luminoso

por el camino del dragón dorado 

 

 

 

 

 Poemas de la destrucción

 

                    I

Sentado en medio de la arena

Me zumban los oídos

Ya nada existe

Salvo un niño

Hambriento y desnudo

Jugando con granadas.

        II

Imagino y pienso

que sueño

un mundo

de destrucción y explosiones

con mis pies sumergidos

en la orilla del río

oyendo

los insectos en la tierra

desde el cielo

celeste y quieto

vendrán aviones

a romper

el silencio de este tiempo.

    

              III

Un gran pájaro sobrevuela

el océano de fuego

y lanza sus rayos

luminosos

sobre lo que queda de la costa

dorada

ya carbónica.

La desesperación animal

no sólo es la del ave

violácea

como las nubes y el humo

que la metamorfosean

son aún más salvajes

los gritos humanos

atolondrados

e incongruentes

no quedan aviones ni camiones sanos

no quedan torres ni antenas inútiles en la arena

o todo estuvo mal pensado durante siglos

o era esta la causa de toda humanidad

sin sitio para salvaciones ni arrepentimientos

no hay nada más que hacer

salvo contemplar con solemnidad

y parsimonia

el fin de las noches y los días.

 

Río abajo

Un río
de aguas rápidas
llevándote

directo

a la boca

de la cascada furiosa
golpeando y resonando
en lo profundo
muestra 
que en la naturaleza
los silencios

suenan

 

Despedida

Ya no quedan

reptiles celestiales

sobre el firmamento

Entre los picos

coronados de nieve

seguimos

las huellas flameantes

de los héroes

por el camino del dragón dorado

————————–

El rey de las criaturas y el pantano de los fuegos fatuos.

 

 A partir del 9 de Mayo, los miércoles a las 14hs RADIONAUTA FM (106.3 deLa Plata) difundirá las clases del maestro Nadie y las voces de su vasto alumnado.

Radionauta es la radio del Olga Vázquez, un lugar donde la vida se agita, se une, se multiplica y se desparrama. Un lugar que provoca: producciones hermosas, atentados contra la alienación, prosperidad de la conciencia, construcción del poder popular, fabricación de esperanzas y conquista de realidades luminosas (entre otras aventuras)

Un verdadero honor para el maestro Nadie, quien (lejos de la dignidad) intentará aprovecharse de la situación pidiendo fiado en la famosa pizzería del Olga.

Radionauta Fm

El maestro Nadie nos demuestra la importancia de los problemas para alcanzar la sabiduría y nos propone una tarea en grupos.

Varios compañeros comentan cómo les fue con eso.

Les fue mal.

El maestro se da cuenta en seguida y se pone un poco nervioso.

Rodolfo y Margarita, sin embargo, demuestran que incluso algo tan poco recomendable como las buenas intenciones puede llevarnos al éxito.

Aunque esto, en esta Escuela, ocurre únicamente de casualidad.

 Por suerte hay canciones de Karavana y Valentín y los Volcanes; dos poemas de Martín Zúñiga Chávez y la voz de un compañero de esta escuela que entre clase y clase se dedica a la presidencia de un país.

PEQUEÑO ESTUDIO SOBRE LA MUERTE

Aprendimos muy tarde a decir ternura
o al menos a decir lo más exactamente
“ternura”, es decir:
fuego cuchilla sangre barro silencio porvenir
monosilábica mirada de bandada asustada
como una jauría en celo…

y las semanas habían pasado en mis ojeras
y me sentí torpe de poder tocarte.

 

 

PARECE SIMPLE TRABAJAR SIN MÚSICA

Cuesta mirar cuanto te acompaña
un incendio.

Cuando los discos viejos inundan la casa.
Cuando las paredes se vuelven gigantes
y estás parado en medio

y
de pronto las medias se te mojan
sin razón, y sin razón también la luz se acaba.
y un barro antiguo se asoma bajo las señales.

Cuesta no cerrar los ojos
en la necesidad de detener algo.

 

 

LAS VOCALES COMO REMACHES DEL MISTERIO.

Son nuestros los asesinos. Los dueños d los carnés y d los remos.
Son nuestras las tierras bajo los reinos. Las imperceptibles venganzas.
El demasiado tarde y el demasiado pronto. El miedo la furia el delirio.
Nuestra guerra es nuestra, por fin y al cabo.
El narcotráfico, las vírgenes muertas en el desierto.
Las tablas de multiplicar. Las apuestas, el hipódromo. Las canciones del carro basurero.
Los aeropuertos clandestinos.

Abrimos las manos y el mundo se castra.
Hablamos y el misterio mete en una maleta su casa.
El poeta conquista con las manos.
Salones de belleza abren sus puertas y una vaca abarrota los puestos del mercado soñando en los junquillos de la memoria, amando a lo que (se) fue
con la alegría de saber que ya a nadie le pertenece.

Con la edad d construir una fosa
deste lado del misterio.

Decirlo todo, jugándonos hasta la última ficha sin
dejar nada para la propina. Debía ganar. No quedaba otra cosa por hacer.
Tenía empeñada la casa d su madre, el dinero para la luz para el agua,
la cuenta en el mercado y el teléfono. Debía ganarlo.
En algún lugar ya está dicho: la ruleta es un logaritmo, un cálculo vectorial.
Ya no me desconcierta escuchar la mudez d los lunares en mi mano. Hemos requemado
nuestra piel bajo las escuelas d lo apolíneo. Son nuestras la belleza, el parpadeo con alegría.
La fanática embriaguez. La incesante cadena d posibles combinaciones terminó y es mentira
aquello sobre la última jornada. Las pantallas los televisores están clausurados,
pero si te fijas bien siguen con luz y verdor cual si fuese esto una película tipo b.
Qué agradable es pensar que su espalda ya no me sorprende. Al fondo del foso me topo
con un niño que orina sobre los heliotropos, marrón como chocolate e igual d delicioso.
Puede ser un padre, un guerrero, un asesino, un hijo en fin, un astro irremediable.
Esperar lo ha hecho cada vez más fuerte. Ya no tiene importancia su cuerpo.
Me ve con cariño y cierta desconfianza. Me pregunta con asombro porqué el pudor
sobre lo que sale del cuerpo: la mierda, la orina, el semen, la saliva, el sudor, la menstruación;
por qué ocultar y cerrar los ojos ante lo repudiado por el cuerpo para sí mismo?
Ha llegado al punto d mirar con tanto odio que nadie intuye la compasión eneste tipo d miradas.
Claro, tiene otros tipos de miradas. Colecciona miradas como otros coleccionan
estampillas o música, cadáveres d insectos, máscaras… Lo veo tan fuerte y sólido
que si una mosca golpeará al vuelo en su cuerpo, se rompería en mil pedazos.
Es nuestra las ganas y ella se abraza al niño y se duermen bajo la vaca.
Será todo un gran fracaso y no quedará ningún reino. Pero qué hermoso.

Urbanotopía

Escrituras Indie

——————————-

Martín Zúñiga Chávez (Cusco, 1983)

Poeta, escritor y gestor de ideas. Realizó estudios en Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional del Gran Padre San Agustín en Arequipa donde fue parte del Círculo Poético Enroque. Su libro Gavia (Ediciones Fenit, Pamplona, España, 2009) obtuvo el “XXVI Premio Internacional de Poesía Ángel Martínez Baigorri” en España. En el año 2010 obtiene el Premio Internacional de Poesía Cope de Plata por el poemario Pequeño Estudio sobre la Muerte (Ediciones Copé, Perú, 2011).

El año 2011 gana el Premio Internacional de Poesía Joven “Martín García Ramos” en España y es reconocido en Perú con el Premio Nacional Juvenil de Poesía ‘Javier Heraud’. Es miembro fundador y presidente del Centro de Recursos para la Poesía, entidad que agrupa a destacados artistas y gestores con la finalidad de crear espacios y sinergias entre los diferentes actores culturales y las instituciones públicas y privadas para trabajar proyectos de rescate y puesta en valor del acervo literario peruano. Dirige urbanotopia catálogo de poesía peruana contemporánea (de donde se obtuvo la imagen que encabeza los poemas de arriba)

 

http://urbanotopia.blogspot.com

El maestro nos abruma con una clase teórica acerca de las formas de pensar .

Son lindas las clases teóricas: hay que tomar nota y nada más…

Pero como de costumbre, la cosa se transforma en un verdadero problema.

Suena la música de Bon Iver y Franco Coccia, los versos de Anita Leporina y la voz de Angye Gaona, (en la imagen, en un taller de poesía experimental en el campamento universitario en defensa de la educación en Colombia)

 

 

Red Internacional del Colectivo (RIC), sobre la situación de Angye Gaona

Parche de lectura

Nacimiento volátil

Los hijos del viento

Poesía de Anita Leporina

Música de Franco Coccia
 

 

 

Quiero decirles a los jóvenes que fumen. Fumar es maravilloso. No hay nada mejor que el cigarrillo. Fumen, pequeñuelos, fumen, adelante!

 

Fumar hasta sangrar sarro.

fumar después de apagar un cigarrillo,

fumar antes de encenderlo.

Fumar mientras aprendo a caminar.

Fumar debajo del agua.

Fumarse al Incucai.

Fumar colillas.

fumar en pipa a caballo de una tortuga de       galápagos.

Fumar ceniza cuando no quede nada.

Pitar a fondo la Internacional de los fumados.

Levantar como totem la tuquera,

tomar el cielo por fumata.

Fumar y que venga el colectivo y que se vaya,

seguir fumando en la parada.

Fumarse cien alveolos.

Juntar puchos a dos manos

Rolar en un jardín de infantes,

(apagar la brasa

en el arenero),

exhalar el último hálito a contrapelo

del tobogán.

Fumar pasta base

fumar pastas secas

fumarse dos canelones a la carbonara

y a Rodolfo Ranni.

Fumar al revés… ramuf! ramuf!

Estar en líquido amniótico y fumarse

el cordón umbilical.

Nacer fumando

o ser un cadáver fumador

que hace anillos de humus.

Fumar inversamente/quemarse

pitar la atmósfera

ver el humo enroscarse entre cometas.

Fumanchar

a bocanada limpia

no ceder a otra pasión

que la nicotina

Fumarse la ideología religiosa

aun en su momento de verdad.

Chisporrotear la piedra fundamental

de la Organización Mundial de la Salud

acabando con las brigadas médicas

[en Angola

calada tras calada.

Armar con el papel

que carga estas palabras.

Fumarse el remate del poema

(Y terminarlo acá)

Fundar la ciudad de Buenos Humos

prohibir el aire puro.

fumarse al hormigo y al cigarro

­-Esopo exigió carioca-

inhalar por la nariz o la boca

hash macoña crack tabaco.

—————————–

Anita Leporina

En esta clase, el maestro Nadie continúa intentando enseñarnos algo sobre la mismísima Sabiduría… pero nos mareamos un montón y pasa –sinceramente- de todo:

Hay cuentas de dividir, una historia de amor extraña, una torta de chocolate, un recreo que termina mal…

Para rematar el desconciert: dos canciones de Juan Carretera y una de Francisco Bochatón.

Suenan los versos de Ayelén Pilmaykén, poetisa de un pueblo llamado Siempre Viva, y la cotidiana voz de Julio Cortázar.

Seguimos sin aprender nada de nada,

pero nos divertimos un montón compartiendo desventuras…

 Ayelén Pilmaykén es una joven poeta descendiente del pueblo Olongasta.

Actualmente vive en Siempre Viva con sus padres a quienes ayuda en el pastoreo de las cabras y cosas por el estilo.

Dice que no le interesa demasiado el futuro.

Publica sus cosas en Revista Selkis.

 

 

Siempreviva

 

Sí esos hombres siguen ahí, sí ese huésped sigue dentro de mi cabeza,

me levantaré y me pondré en marcha, despacio, y a Siempreviva iré,

y un pozo haré allí para enterrar las sombras que están junto a mí

y viviré sola sin contar mis días esperando que nieven pájaros blancos

y tendré algo de luz allí, para ver lo que queda en mí

porque la luz viene goteando en un incendio de rostros

que solo pueden mirar hacia lo oscuro.

Si sobre mi cama sólo duermen extraños y entre los velos del alba

sólo veo mi desnudez, la saliva fría que aprisiona mi sexo

caminaré descalza hasta donde el árbol se deshoja.

Allí entre la tierra húmeda  la medianoche es una luz leve

y el mediodía un batir de alas crujientes empujadas por el viento.

Me levantaré de la cama, dejaré esta ciudad que no comprendo,

enterraré todas sus promesas en algún lugar, y con los ojos cerrados

encontraré el camino de regreso a Siempreviva,

y cuando esté en viaje oiré crepitar el río sobre la arena caliente,

y sabré que esta vez estoy cerca de Siempreviva,

y un pozo haré  allí para enterrar las sombras que están junto a mí.

 

 

 

Sapo ventrudo.

 

Monté una vez en un sapo. Acaricié sus ojos. Miré en ellos el universo. Sin lágrimas lloré la escama de su piel. En ella mudé hermanos, hijos, arreboles y coronas de atamisqui. Por las mañanas anudé pestañas y pregunté, dónde están las noches ahogadas de los batracios.

Entonces alcé plegarias, cenizas. Dije piedra y sangré asbestos. En el sopor aferré arfintos mengos. Repetí nimbeos que aplastan urfobios. Al deleznar crimbaba su cervo sobre efluvios argados. Como quien engendra en las lindes del cansancio. Como quien acalla sus pechos al amamantar sombras de huérfanos.

¿Quién ha visto por aquí, al sapo ventrudo en el que cabalgué hasta dar con el alba? La respuesta se mojó en la charca antes de revelarse, desnuda con un manojo de carqueja.

Quise poseerte hembra, así habló, y yo añoré. Estrellitas puse en el rescoldo a dorar, y oí el universo chasquear su pulso magnético.
Desconocí las luces que querían alumbrar la vertiente y alcancé a sonreír. Leves chispazos. Gajitos de Hernandarias. Efebo sibarítico . Lumitas esporádicas. Así creí oír lo que vertían las galaxias que en la arena húmeda me dibujabas con una ramita de loconte.

Entonces sapo, sapo zarpo mi sueño en sus hombros y fuimos como un sol que en mitad de la noche se empeña en dar en el agua.

 

 

 

Hemos dicho verano

 

Hemos dicho verano

y hemos puesto a cocer la verdura

y hemos deseado despertar los muertos

los que duermen en el fango

y hemos soñado tener un cuerpo

lo suficientemente fuerte

para soportar la sequía.

 

Y este dejo a fiesta

que nos despierta

acariciadas por un ángel

que reparte nombres vacíos.

 

Verano brujo,

acaso logres alcanzarnos todavía

y nos encuentres

frágiles junto a la majada

en el incendio de la oración

o apretadísimas, silenciosas,

fruncidas como la noche.

 

——————-

Más poemas de la autora.

Revista Selkis.

El maestro Nadie pretende transmitirnos la más profunda sabiduría del cosmos.

Comienza con el dictado de unas frases buenísimas:

La luz es la sombra de Dios,

El amor es el camino que elegimos para perdernos,

Crear una pequeña flor es trabajo de siglos,

A todo chancho le llega su San Martín

Y varias más…

Pero nos confundimos un montón y se nos hace un matete importante en el alma.

Y también en el cuerpo:

Porque en el recreo (oh, desafortunados y demoledores momentos de esta escuela)

El maestro nos derrota vergonzosamente.

Suenan Mulas de Nadie y Miguel Abuelo, los poemas de Gabriel Ramello y la voz de Eduardo Galeano.

 

Reveladora es esa brillante muerte, la muerte temprana, la primera puerta.
Se van con ella las ropas viejas y la dulce imprudencia.
Quizo esa muerte que yo conociera morirme solo, volverme espejo, saltar al viento.

Ahora muriendo estoy de nuevo, haciendome escarcha en un frío suelo.
Muriendo todas mis ganas de armar castillos de consuelos,
y ejércitos de lamentos.

Nace mi Suerte y mi Deseo. Vivo.
Después de algún rato muero de nuevo.

…………………………………………………………………………………………………………………..

Transformado en un mendigo de la ciencia y el poder,

y cuan mucho has de saber, desvirtúa tu destino.

Que tristeza conocer, tanto mundo enrarecido.

Yo camino.

Me defiendo de este acecho con las garras del que ha hecho sin saber mucho qué hacer,

si seguir,

o parar en la trastienda si algún mambo me encomienda dormir tranquilo en un pasillo.

Vos decime, yo te sigo. Pero te advierto, siempre me pierdo en el camino.

Me gusta el misterio y desmitifico a mi forma, gusto y placer,

y hace rato no veo quién, haga preguntas y afloje en delirios.

¡Humillante desafío!, el de dejar de creer tener, toda respuesta en el bolsillo.

——————————

Gabriel Ramello es fotógrafo, artista plástico y escritor de algunas cosas.

Sus compañeros lo conocemos como Gabriel el cordobés, héroe de varias aventuras de esta escuela.

Blog de Gabriel Ramello

Desventura después de clase

La Luz, Programa 32

 

Radio Curva se suma a esta hermosa desventura.

A partir del Lunes 2 de abril, difundirá los programas a las 20 hs por el 99.5

El maestro Nadie no cabe en sí de entusiasmo: la serranía perfumada y un nombre que asusta (Salsipuedes) dibujan un escenario buenísimo para gritar su sabiduría y buscar a la gente perdida de su escuela.

Demos una vuelta por ahí

en tren algún día (para traer alfajorcitos, vino y amistades)

o en este puente a Radio Curva.

-

Abrazos grandes, oh compañeritos nuevos y curvos y salsipuederosos!!!

Imagen obtenida de Indymedia Perú

El maestro Nadie comienza el año con un acto de vandalismo escolar.

Rugen las gomeras del Brazo Armado y se oye la voz de una abuela mapuche.

La extraña noticia recorre el mundo como un fantasma.

Para matizar semejante despliegue: suenan los versos de Ayelén Sol Rives y la música de Luis Alberto Spineta y Lucas Said Bichir.

En el programa 40, el maestro pide escuchar la voz de una señora peligrosísima:

María Torres de Cona, abuela mapuche que opina sobre la minería.

Aquí están su cara y su voz, junto a otros puentecitos que muestran algo más del asunto.

 

Mensaje de una abuela mapuche sobre la minería

Canal Mapuche

Red de noticias Ukhamawa

 

Los rojos

   …el horizonte es rojo …
  (el primer color)

Los pájaros locos de la madrugada,
Los rojos, sin sueño
Jilguereando, zorzaleando
Mientras yo no duermo
trabajo despierta, trabajo en sueños,
tecleo, tecleo, leo
la siesta sin sueño,
el insomnio agotado
y los pájaros quebrando en el amanecer
(la llave en la puerta
los pasos en taco
yendo hacia la almohada)
El estómago hambriento
y el sol amenazando en el agudo
e intermitente canto
como anunciando
los días inútiles
la eternidad malgastada
el colapso mental
la ansiedad, la desesperación
que me roban el alma
y todo
en el pecho rojo de un pájaro.

Que grita, enfurecido
por el despertar;
gallo de ciudad
y ese rojo neón en el pecho plumado,
en el horizonte de edificios
cortándome el rostro en pedazos,
la ciudad en destrozos.

——————————————-

Declaración robusta e insensata hacia un pobre vendedor de libros.

Te acercás a mí porque me ves escribiendo
Allí donde solamente debo elegir y comprar
pero en mi libreta anoto una pregunta
que prefiero hacerte ya:

¿Qué ves en estos estantes pulidos y ordenados?
¿Ves lo que yo veo?

Lirones dormidos con fotografías de señores decentes con títulos como
“Borges”, “Alejandra”, “Whitman”,
y hasta Bukowsky parece decente; como si detrás no hubieran tenido
una persona, como vos o yo,
con una vida, un deseo y una vergüenza,
un empleo denigrante, un amor, una desolación.
¿los ves o tan solo hay lirones dormidos,
hojas pegadas, con manchas de tinta negra?

Estoy escribiendo, tan sólo eso.
No infringiendo inquebrantables y falsas barreras de derecho de autor
ni manoteando títulos, ni revisando historiales, no.

Me estoy preguntado si vos,
pequeño vendedor de librerías de moda,
tenés idea de la cantidad de balas que hay ocultas en esos libros
que al abrirlos me agujerearán el corazón y
me dejarán partir con el pecho sangrante
la sonrisa pegada al rostro
los bolsillos y las manos igualmente vacíos
y una postal de tu rostro atónito y huidizo
sin poder comprender si estoy loca o si te nombré un mundo.

——————–

Estampida

Como un trote de caballos que retumban dentro
como un ruido de cárceles rompiéndose en pedazos
como las olas fugaces estallando en las rocas milenarias
pero también
como un susurro de viento frío
como un sabor amargo que acomete en la duda
como un despertar ciego ante la evidencia de la respuesta
como un correr furioso de hojas blancas tapizadas de símbolos negros
que urgen por volver al cauce del río demencial del que emergen
como buscando la vida que habían perdido.

Allí vienen

Se los ve venir como humareda a lo lejos
como un canto de sirenas, como un rugir de motores
como un colapso de sentidos
atropellándose en las esquinas y
lloriqueando como niñas desesperadas,
ululando como lechuzas despabiladas.
Me están despertando y ya llegan

Suben a mi cuerpo como un deseo urgente
me dominan y soy toda letras negras
poemas desesperados
por amor, por odio
por despertar y por soñar, por dibujar mundos
imágenes terribles.
Silencio.
Tantos significados sólo me desvelan
y me dejan acurrucada en la noche y el silencio
como si me esperara un ancho océano por nada
y aún mis pasos fueran débiles.

————————————————

Ayelén nació en 1988 en Quilmes, es estudiante de Ciencias de la Comunicación Social en la UBA y trabaja en una radio online de Bernal. Desde el 2008 forma parte del grupo literario Las Hacedoras, con quienes brinda lecturas. Actualmente sigue editando sus propios libros en papel (“Fragmentos de mar” y “Poemas mudos”). Organiza junto a otras personas el Club Atlético de Poetas, un ciclo literario y artístico en el Bar Cultural Rie (Bernal – Bs. As.)

Palabras más palabras menos

Club Atlético de Poetas

Radio Hartares

Marc Chagall, miembro permanente del Consejo Académico de la Escuela de Nadie

Las tres primeras semanas de marzo sonará el amor.

FARCO pone estos tres jueves aquellos tres programas de la temporada pasada.

Se escuchan los poemas de Marcelo Díaz, Pedro Bedascarrasbure y Edgard Leónidas Chernavsky. Además: Coiffeur, La Gran Piñata, Silvio Rodríguez, Tom Waits, Prietto viaja al cosmos con Mariano y Ana Prada.

El 22 de marzo, el maestro Nadie comenzará este ciclo 2012 con su clase número 40.
No sabemos qué pretenderá enseñarnos ese día, ni queremos saberlo.
Pero estamos seguros de algo:
Ya estamos sintiendo la esperanza aterradora de las vísperas.

La Escuela de Nadie en FARCO

Abuelita, Edgard Leónidas Chernavsky

Poemas, Pedro Bedascarrasbure

Diesel 6002 (Fragmentos), Marcelo Díaz

Por alguna ventana de esta Escuela, entra el Sur.

Dos radios dela Patagonia comienzan a difundir el programa.

Fm Hueney  (Fm 100.1 de Pilcaniyeu, Río Negro)

y Fm Kalewche (Fm 90.9, de Esquel, Chubut).

Fm Hueney  (“amiga” en mapuche) tiene una puerta que la comunica con una escuela.

Fm Kalewche (“barco mapuche que recoge los muertos en el mar para darle otra vida a bordo” o “la nave de los locos”) está pasando los programas viejos todos los días a las 21hs para ponerse al día con las tareas.

Ante la noticia de alumnos tan aplicados, el maestro Nadie se dio una panzada de entusiasmo… y se descompuso. Ahora pide que le manden unos baldes de ceniza para recuperar su amargura natural.

 

Sea bienvenida esta gente

Y el viento de sus alas!

 

Fm Kalewche

Fm Hueney

Para la gente aplicada, entrenada, apasionada y obsecuente de esta Escuela

van estas otras Tareas para el Hogar.

 

 

 

Mucha gente terminó ya las tareas anteriores.

¡Enhorabuena!

Aquí van algunas más.

 

Afiche de Juan Rux para el Festín número 13 (y primero de este año)

El maestro Nadie -paladín de la zozobra, oloroso de la sabiduría- está volviendo de Brasil.

La prueba es que ya me ordenó algunas cosas:

1- Aprontarnos para el inminente regreso a clases.

2- Comprar el Manual del alumno progre y su cuadernillo de actividades.

3- Realizar algunas (o más bien todas) las Tareas para el hogar del año pasado.

Aquí van algunas:

El asquerosamente sabio maestro se ha comunicado desde Brasil.

Comunicado no es la palabra porque el hecho fue netamente unidireccional, quiero decir: el maestro Nadie me escupió no más unas cuantas órdenes. Copio aquí su mensaje.

Querido alumno del montón Martín: espero que la estés pasando muy mal así confundís el inicio de las clases con la esperanza y puedo seguir abusando de tu entusiasmo para continuar persiguiendo mis más oscuros fines: la prosperidad de esta Escuela.
Te informo que:

1- Las clases comienzan los primeros días de Marzo. Hasta entonces, tienen que repasar las lecciones indicadas en Farco desde el 29/12/2011 hasta el 1/3/2012. Son 10 programas. Se registran, las descargan y las escuchan hasta sabérselas de me-mo-ria.
FARCO_Producciones_Programas

2- Te pido por favor que el Brazo Armado fabrique 214 nuevas gomeras para los alumnos que encontré acá en Brasil.

3- No olvides regar las achicorias que te dejé (te recuerdo que te va la vida en eso).

4- Te felicito por Cartulina del Bosque, ese librito que te van a publicar en la Editorial Parque Moebius (junto a Biblopista, tres casos de Doris Milano, de Genoveva Arkaute; Almirante de sal, de Jorge Goyeneche y Adormecida por las nubes, de Arturo Serrano…todos alumnos de esta Escuela). Pero me pregunto: ¿Es cierto que no van a ganar un peso, que las ventas son para editar libros de otros, que Parque Moebius es una editorial que no cobra por publicar y bla bla bla??
Espero que no les vaya demasiado bien (la Escuela de Nadie no prepara a sus alumnos para el éxito).

Y lo más importante:
5- A cada persona de esta Escuela le llegará una encomienda estos días. Ábranla con cuidado: es el Misterioso juego de Nadie. Parece un juego de mesa común y corriente (dados, casilleros, instrucciones), pero no lo es. Llévenlo a la primera clase porque lo vamos a usar. Eso si: No intenten jugarlo antes, es muy peligroso. Repito: pe-li-gro-so.
Nada más.
Publicá esto en el blog así se enteran todos.

Saludos.

Nadie.

 

En cada barrio de la ciudad de La Plata, el 31 de diciembre se quema un gran muñeco.

Es fácil entender que con el fuego se van las porquerías y se festeja lo bueno del año que se va.

No tan fácil es pensar que ese fuego es también una imagen del tiempo: hermoso y fugaz, devorador y devorado, lucecita del alma pero también su infierno respectivo.

Pero eso sí: lo más difícil es imaginar qué piensa el maestro Nadie de esta costumbre platense. Sobre todo porque el tipo está en Brasil de vacaciones y no mantiene contacto alguno con su vasto alumnado (ni siquiera con los alcahuetes).

Lo importante es que, para no pensar más en ese viejo repulsivo y de paso rendirle un justo homenaje, sus alumnos armamos un muñeco con su figura sobre las vías de Tolosa, justo justo bajo el famoso puente.

Lo pusimos arriba de su bicicleta, a escala humana, pedaleando hacia el infinito.

Estaba tan bien hecho, tan bien hecho (mucha gente de esta escuela estudia además plástica y escenografía) que se nos fueron las ganas de quemarlo.

Pero lo miramos bien y recordamos tanto tanto al maestro que nos vinieron de nuevo las ganas.

Y tantas ganas de quemarlo teníamos que nos peleamos por ver quién lo encendía.

Y con la pelea nos distrajimos.

Y con la distracción pasó el tiempo, pasó el tiempo y

¡Pasó un tren!

Margarita nos empujó a todos afuera de las vías y nos salvamos, pero el tren se llevó la bicicleta con el maestro Nadie encima.

Cuando la vía quedó de nuevo sola, buscamos los pedazos en la oscuridad… cada uno encontró algo y se lo guardó.

¿Algo del muñeco del maestro con su bicicleta o algo del año mismo que se perdió con el tren?… no sé.

Lo que sí sé es que no sabíamos qué hacer,

Si alegrarnos por la desaparición del maestro y descorchar una sidra,

O bien: lamentarnos por la desaparición del maestro y descorchar una sidra.

Como no queríamos distraernos en nuevas discusiones, tomamos la sidra por las astas y la descorchamos con unanimidad.

Era una sola y no alcanzó para emborracharnos.

Pero enseguida nos acordamos de las cosas buenas de este año y nos emborrachamos de nostalgia

Y después nos acordamos de las cosas malas y nos emborrachamos de alivio.

Así pasamos la noche, bebiéndonos los recuerdos uno por uno.

(Era lo único que teníamos para beber: nuestros ahorros se fueron íntegros en el pasaje del maestro a Brasil)

A la mañana siguiente nos despertamos un poco aturdidos pero felices: ya no quedaba ni una gota de recuerdos en ninguna botella. Y como el año era nuevecito y las botellas vacías sólo sirven para meterles mensajes adentro, nos pusimos a pensar en el futuro.

Un futuro que está acá cerca, a un mes o dos de distancia. Digo: apenas vuelva el maestro Nadie de Brasil (si es que no se lo come una víbora de la selva o se cae del avión, como todos soñamos).

Hasta entonces: descansaremos todo lo que se pueda.

Una cosa más:

Para la gente inquieta: cada jueves Farco pone un programa de repaso en http://www.farco.org.ar/index.php/es/producciones/45-programas.html

Y además: tal vez quieran contestar estas preguntas:

¿Qué recuerdo del año o del maestro encontraron por ahí?

¿Qué se imaginan del futuro?

—————–

 

 

 

Gracias por todo.

Los quiero mucho.

Martín

Al borde de unas vías muertas, bajo el terrible sol de nuestra inquietud, el maestro nos deja sin mucha emoción antes de irse de viaje.

Su última clase es acerca de la precariedad de los puentes.

Sin embargo, nos cuenta una historia que termina bien
y la música nos impide perder completamente la esperanza (León Gieco y Valentín y los Volcanes).
Hay unos poemas del querido Marto Calabrese
y un encuentro final
que podríamos entender como el Gran Bailongo
que nos merecemos.

No hay nada,
entre las cosas creadas por el hombre,
más productivo que el vidrio.
Se puede tejer un pulóver, con fibra de vidrio
para abrigar a los viejitos que ya tienen la vida perdida
y se quieren abrigar en el calor de la piel abierta,
de la sangre tibia.
Se puede mirar a través de un circulito
y ver, siempre ver, más claro que con el ojo desnudo,
ver como el tiempo se frena en seco, en un papelito.

También se puede, con un poco de ingenio,
crear jaulas hermosas para que vuelen los peces y no se escapen
ni se sientan perdidos en el aire.

¿También se puede?

El vidrio roto también es arte. Las lineas,
los trozos alargados o cuadrados.
Un florero con palos de vidrio.

Por las noches,
cuando el calor del colchón suena como un despertador
salgo con bolitas de vidrio en la mano
y con una pistola de aire se las disparo a los vidrios de las lámparas
de los autos, de las ventanas.
Porque me gusta ver todo un poco roto.
Porque ver las rayas de vidrio, las astillas de vidrio,
los cristales del vidrio
me deja ver también que
detrás del vidrio hay vidrio que se rompe
y se ve raro.

Porque ya lo dije antes,
no hay nada, entre las cosas creadas por el hombre
más productivo que el vidrio.

 

————————–

 

 
escribir sobre la arena, para que a la noche la marea
borre todo
imprimir con tinta al agua, para que a la noche la marea borre todo
escribir como en art atak, con azúcar o con tiza
para que a la noche la marea borre todo

escribir con pis en la nieve, para que a la mañana el sol borre todo
escribir en un pan de manteca, para que a la mañana el sol borre todo
escribir con helados de agua, para que a la mañana el sol borre todo

escribir con bollos de papel, para que a la tarde el viento se lleve todo
escribir en los pétalos de las amapolas, para que en el verano el viento se lleve todo
escribir con las plumas de los canarios, para que a la tarde el viento se lleve todo

escribir en papel, escribir en el disco rígido de la máquina, escribir en los márgenes de los libros de otros,
escribir “mierda” en muchos lados.
Escribir para leerlo y que se lo lleven todos

————–

Marto Calabrese

Para nosotros nada

Enjambre de jengibres

Aqui termina el puente de Osvaldo

El maestro nos desmorona con historias de abismos eficaces y puentes fallidos.
Osvaldo se la pasa saltando de puente en puente toda la vida
y una señora panadera se enamora demasiado… de las palabras.
Pero la vida, el amor y las palabras no calzan juntos en esta escuela
(una escuela con dos patas, como todo el mundo).

De cualquier modo, la música intenta arrebatarnos de la penumbra
(L. A. Spineta y Cesaria Évora) y Genoveva Arkaute nos ilustra con los dolores
y los encuentros de su poesía.
Finalmente, el maestro Nadie nos traiciona con el viaje de fin de año
pero nos deja de regalo un puentecito repentino:
la voz de Leonel Rugama en la voz de Ernesto Cardenal.

Todas somos Frida

 

Todas somos Frida

Dijo la filósofa

Se sacó la camiseta

Y mostró una cicatriz

En el lóbulo frontal

(las mujeres lo tienen en el útero,

piensan con el vientre

y juzgan con la entraña)

 

Dijo también que todas

Nos pintamos un rostro

Sobre piel o sobre tela,

Unas cejas, un bigote, unas trenzas

Que desmientan

El frágil cascarón que queda abajo.

Y unos trajes de colores que disfracen

Esos huesos tan faltos de glamur

Con sarapes enroscados

en los muslos, los hombros, la cintura.

 

Todas somos Frida.

Con un Diego

Tan feo como un sapo veterano

De ojos grandes y párpados hinchados

Vientre lleno y falo indoblegable,

Haciendo juego.

 

Todas somos Frida.

Con espejo incorporado

Que vigila las poses del modelo

En la cama de hierro de unas vísceras

Constantes en la alarma del quirófano,

Unos senos que amenazan con tomías

Y obscenas ortopedias.

 

Todas somos Frida

Cuando vamos a nuestro vernissage

Con la cama puesta en ambulancia

Para discutir los tropos y las formas que creamos.

Todas somos Frida,

cicatrices y cenizas.

 

 

Ratonera

 

La casa-ratonera ha quedado limpia:

En un cajón del armario están tus huesos

Y en el otro los míos.

 

Los pelos que perdiste,

los pelos que perdí,

Debajo de la cama son

un animal manso y cariñoso

Que nos despierta a las mañanas.

Las uñas que nos cortamos

son una inmensa cáscara de huevo

en el jardín que a todos maravilla.

Y nuestros jugos, evaporados,

Una mancha profunda en el colchón

para escándalo de obispos y mucamas.

Muchas rejas arrenglonan las ventanas

según nos aconsejan,

Y en las horas vivas

en las horas muertas

Reviso los álbumes para aspirar,

con aullido de sirenas

Los rostros del pasado –así no vuelven-

 

Ya planché las paredes

ya fregué las lechugas

ya enceré los toallones

que dicen you y me.

Ya me toca la siesta,

nuestro perro, olfatea

mis axilas con cariño

Y se recuesta tibio, en tu almohada.

 

A tu regreso, serviremos

copas de jabón con granos de mostaza

y liquidámbar.

Un aperitivo, después de las noticias.

Y en la alta noche ¡clap, clap, clap!

Saltan los resortes, los alambres,

el mundo convulsiona

Y por el pecho

(nos comimos el queso, ¡qué remedio!)

nos toma el artefacto, o sea el lecho.

 

De todos los ratones que pululan

Que fortuna, atrapada con vos.

 

Genoveva Arkaute

 

 

 

somosfrida.blogspot.com

Página siguiente »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.